Las bombas de calor de frecuencia variable absorben energía térmica libre del entorno (como la energía térmica del aire, el agua o el suelo) y utilizan energía eléctrica para accionar un compresor para convertir y mejorar la energía térmica, transfiriendo en última instancia la energía térmica de alta-temperatura al espacio u objeto que necesita calefacción. Su principal ventaja radica en su capacidad de ajustar inteligentemente la frecuencia de funcionamiento del compresor según las necesidades reales mediante tecnología de frecuencia variable, logrando así una alta eficiencia y ahorro de energía.



